3.30.2014

Em (I)

“Espero que nunca llegues tarde a las cosas que merecen la pena”- las palabras que aquella extraña y desconocida señora le había dedicado en el muelle, retumbaban en la cabeza de Em una y otra vez.
La verdad nunca se había parado a pensar cómo había llegado tarde a todos los grandes acontecimientos de su vida, y recordaba como su madre le contaba que su nacimiento se había retrasado dos semanas de lo previsto por los médicos, que se resistía a venir al mundo. El recuerdo de su madre hablándole desde la otra habitación, a voces,  hizo que una sonrisa se dibujara en su cara.
De pronto, la cafetera empezó a humear e interrumpió el hilo de sus pensamientos. Eran las nueve y media y, otra vez, llegaba tarde. 

2 comentarios:

  1. Ya habrá otra oportunidad para ser puntual (¿verdad?).

    Qué bien escribes. Felicidades.
    Te dejo un fuerte abrazo :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Por supuesto :). Un placer tenerte por aquí, linda.

      Eliminar