3.30.2014

Em (I)

“Espero que nunca llegues tarde a las cosas que merecen la pena”- las palabras que aquella extraña y desconocida señora le había dedicado en el muelle, retumbaban en la cabeza de Em una y otra vez.
La verdad nunca se había parado a pensar cómo había llegado tarde a todos los grandes acontecimientos de su vida, y recordaba como su madre le contaba que su nacimiento se había retrasado dos semanas de lo previsto por los médicos, que se resistía a venir al mundo. El recuerdo de su madre hablándole desde la otra habitación, a voces,  hizo que una sonrisa se dibujara en su cara.
De pronto, la cafetera empezó a humear e interrumpió el hilo de sus pensamientos. Eran las nueve y media y, otra vez, llegaba tarde. 

3.17.2014

Half Measures.


Estos días se han resumido en prisas, tinta en hojas en blanco, tinta en camisas, autobuses de ida, los mismos de vuelta, viajes en coche, música, mucha música. También se han dejado caer un par de planes. Explosiones de cosas, no sé, cosas.
Amor, y odio, posiblemente sucedáneos de ambos. Unos cuantos “venga sí”, otros cuantos “mejor que no”,  alguna que otra lagrimilla para hidratar tanto cemento desierto. Piedras, algunas de ellas, preciosas. Ojeras, pocas horas de sueño, pero cuajadas de sueños. Alguna que otra pesadilla, sonrisas enormes, miradas pequeñas.
Un poquito de miedo y de pena. Alegría momentánea, tuya y mía. Horas sueltas, soltando lastres. Arrastrando el corazón por cualquier parte, pero dejando risas esparcidas. Perdiendo y porque no, ganando, sabiendo y sin saber. Mezclando realidad y ficción a partes iguales, dejando este café hacerse a fuego lento…



Despacito y buena letra, que el hacer las cosas bien importa más que el hacerlas.” Antonio Machado