11.25.2013

Mi Waterloo.


"Minó el pasillo de nuestra convivencia, lo llenó de alambradas. Lanzó la infantería de su desprecio contra los cuarteles de invierno de mi corazón. Despedazó la memoria de nuestros amaneceres juntos con su fuego lento de mortero. Destrozó platos, vasos, cabezas: tomó la cota invencible de mi paciencia. Proyectos comunes, futuro, ilusiones, fueron evacuados a otras relaciones vecinas, moribundos ya.
No tomó prisioneros. Lanzó mis recuerdos al mar sin honores ni últimas palabras, sin último deseo ni primero.
Su olvido desfiló en columnas de a seis entre los escombros de mi amor por ella. Le entregué los mapas y las llaves, el territorio llano y sin defensas naturales de mi corazón. Perdí las batallas y la guerra: la amé como sólo se puede amar al enemigo.
Tenía los ojos de color verde militar.

Mi vida, mi cielo, mi Waterloo."
              
                                                                                      Aquí yacen dragones, Fernando León de Aranoa                            

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