3.30.2012

Fénix.




Siempre quejándote de todo y a la vez fingiendo no darle importancia a nada, vives de esperanzas pero no sabes ni qué esperas…












 Y es que la vida no me debe nada, soy yo la que me debo a ella.

3.23.2012

.


Mientras recorría aquellas calles a aquellas horas y en aquellas circunstancias, pensaba en las veces que esas mismas calles la habían visto siendo feliz y,  aunque no le costó mucho traer esos recuerdos a su mente algo había cambiado, había cambiado lo que sentía al visionar su propia vida en su memoria. Y, a pesar de que siempre había pensado que lo de la “banda sonora de tu vida” era una completa gilipollez, sí pensaba que existía una especie de reproducción en modo aleatorio que, casualmente (o no) siempre era apropiada. Pues bien, esa noche era muy “la extraña pareja” al menos, lo que a ella le evocaba esa letra. Y es que, rodeada de “vino, risas, exceso y alguna vomitona” se dio cuenta de que “el amor es eterno mientras dura” y esa noche, haciendo gala de una autosuficiencia prestada, se permitió corregir a Ismael y colocar “recuerdo” como sujeto de esa aplastante frase. El recuerdo que con trabajo y con tiempo, sobre todo con tiempo había construido minuciosamente, la imagen que se había tejido de él. Esa noche Penélope  deshizo su preciado trabajo  para, por primera vez, no volverlo a rehacer por la mañana. Y por primera vez también, como tantas otras cosas esa noche, pensó que “quizás podamos escoger nuestra derrota."

3.16.2012

Dibujando primaveras.








Viendo pasar trenes en la estación, aprendió a llegar a tiempo.













Sorpréndeme, estaré esperando… No pido que sea hoy, mañana o en una semana… Si eres realmente la persona que creo cuando llegue el momento me dejarás sin aire y ese será el instante que ambos buscamos. 

3.11.2012

3.09.2012

Es sólo otra canción.


“Te gustaría entregarle el corazón y decir,tócalo, pero luego, me lo devuelves.






  "Confundir sentimientos es un don inhumano"

3.07.2012

Abulia

Treinta y siete, treinta y siete tablillas tiene la persiana de esta habitación, y no utilizo ningún posesivo delante porque hace tiempo que no la siento mía, de hecho hace tiempo que no siento nada mío, ni yo misma. Vaya, otra vez el “yo, mí, me, conmigo”. Todo desde hace tiempo, se reduce a mirarse el ombligo, sabiendo que hay mucho por hacer, queriendo hacer todo y acabando siempre en con la misma consecuencia: nada. Esa nada que llena todo y, lo que es peor, que ha echado fuera cualquier posibilidad de algo.
Sinceramente, he llegado a ese punto en el que incluso el hecho de plantearse algo supone un esfuerzo que no quiero asumir. Y sigo esperando ese “día siguiente” que no se parezca a ninguno de los anteriores.